El sol como fuente estratégica de poder

El uso de energía solar viene desde épocas ancestrales; Mayas, Aztecas, Imperio Romano o Griego, por sólo nombrar unos ejemplos, sabían de la importancia del “astro rey” y de allí su adoración hacia él. Se aprovechaban de su energía indirectamente en épocas primitivas, otras culturas lo adoraban y en tiempos recientes pasó de ser un Dios a una fuente de energía transformada en movimiento, luz y calor. 

Podríamos hacer un recuento que dataría desde los 400 años antes de Cristo de cómo se empezó a utilizar al sol en la vida diaria pero seremos más breves y nos apoyaremos en uno que otro dato curioso.

 

Sanción por tapar el sol.  

Pues sí, y es que la luz solar era utilizada para calentar las casas gracias a pantallas de vidrios puestas en sus techos y en lo industrial hacían invernaderos de vidrio con los cuales mejoraban las condiciones de cultivo para sus semillas y plantas siendo así, una fuente necesaria para mejorar la calidad de vida y sus economías. Eso ocurría en el Imperio Romano pero si seguimos la línea del tiempo podemos llegar a la antigüedad clásica griega donde inventores como Arquímedes utilizaban la luz del sol para sus máquinas bélicas de la época. Literalmente quemaba a los barcos enemigos utilizando la radiación solar como si fuera un láser destructor mediante espejos. La luz era proyectada sobre una superficie fija del enemigo hasta que, por el calor sobre la madera de los barcos, se incendiaban.

 

La energía fotovoltaica es de vieja data

Hasta los años 1800, luego de la evolución de técnicas utilizadas en tiempos antes del cristianismo, sería cuando se dan las primeras celdas solares dando inicio a la energía fotovoltaica. 1838 para ser exactos, fue la fecha y su creador, el francés, Alexandre Edmond Becquerel quien experimentando con una pila electrolítica con electrodos de platino se dio cuenta que al exponerla al sol subía la corriente.

Más de un siglo de pruebas e inventos fueron registrados en la historia y en 1953 descubren la célula solar de silicio gracias a los trabajos de Calvin Fuller, Gerald Pearson, y Daryl Chapin.

El precio, era muy caro para hacerlo masivo así que su implementación se enmarcó en proyectos gubernamentales en Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, cuyos gobiernos aprovecharon para darle energía a los satélites lanzados a finales de los cincuenta. 

 

El petróleo opacó al Rey

La industria del momento, y la de ahora igual, siempre buscaban economía y bajos costos de producción donde la energía solar era poco atractiva en los 50. La perfección de la extracción del carbón y el bajo precio en el gas natural llevó a que los industrializados optaran por este combustible y desecharan a las energías limpias. Tiempo de gran consumo petrolero, el boom automovilístico y la decisión de los países árabes de no darle más “oro negro” a quienes apoyaron a Israel contra Egipto y Siria, despertó el incremento en los precios del petróleo, cuadriplicando su valor, y por ende el aumento de la inflación, principalmente, en los países occidentales además de Japón. Nada fácil para el presidente Nixon quien ordenó la disminución del consumo de combustible y de allí que surgieran nuevas energías limpias capaces de suplir al petróleo en algunas de sus funciones.

 

La energía solar renace entre las cenizas del carbón y el petróleo 

Invierno sin calefacción era la muerte segura para muchos, especialmente para las clases económicas menos favorecidas. Con la disminución de los costos de producción en los paneles solares, gracias a los avances logrados por el Doctor Elliot Berman con la ayuda financiera de EXXON, quien consiguió crear una célula solar mucho más barata con base en silicio llevando el costo por vatio de $100 a $20, se masificó su uso y el calentador de agua, por ejemplo, se tornó en moda pero también en necesidad sin lo caro de las energías fósiles, sus gases contaminantes y el peligro de combustión.

La energía fotovoltaica se tornó indispensable, también, en el sector industrial para aportar electricidad que ayudara a la protección contra la corrosión de oleoductos y gasoductos, iluminación de boyas marinas, repetidores en sistemas de telecomunicaciones, además de la iluminación de líneas férreas, entre otras aplicaciones que abrieron los ojos al mundo sobre tener energía solar; otra fuente de poder que no dependa sólo de los países petroleros, en su mayoría árabes o en casos más cercanos Venezuela, que se podrían tornar, desde lo estratégico, en un dolor de cabeza ante los cambios políticos e ideológicos del momento y que hoy se plasman en las primeras planas de los periódicos. 

Dicha conclusión es reforzada si vamos hacia atrás; 1990: Guerra del Golfo donde muchos vieron al petróleo extinguirse, sus precios alzarse como llamas y la posibilidad de no tenerlo como un motivo para una nueva confrontación que, paradójicamente, sin combustible sería imposible mantener y mucho menos ganar. 

El petróleo ha sido motivo de guerras, el agua potable se proyecta como una razón más para el conflicto, mientras que el sol es para todos y de allí que usarlo como fuente de energía renovable e infinita se torne prioritaria ante cualquier crisis, sea para salir de ella pero sobre todo, para no llegar a un conflicto. 

En resumen y aunque se lea algo extremo y hasta novelesco, el sol y su energía, bien aprovechada, serán un pilar fundamental para la paz del mundo. Los avances tecnológicos siguen, las patentes continúan y TrinaSolar forma parte fundamental en la generación de energía limpia con eficiencia, basándose en la investigación, además de la tecnología que utiliza para lograrlo. Más de 20 países lo saben, pero todavía falta mucho por hacer en pro del planeta, la paz y por consiguiente, la humanidad.

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